51 millones de refugiados

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Publicado en Cambio16, 21 de agosto de 2014

Ucrania. Irak. Siria. Palestina. República Democrática del Congo. Guerra, injusticia, violaciones constantes de los Derechos Humanos, persecuciones por su religión o condición sexual. Millones de personas viven bajo la tiranía de sus Gobiernos, oprimidos bajo una dictadura encubierta o bombardeos justificados. Millones de personas que han tenido que dejar su hogar, su trabajo, sus estudios, su pasado, su presente y su futuro. Sus sueños. Su vida. img_13723

Uno de ellos fue Alain. Profesor de francés en un colegio de República Democrática del Congo, sentía la obligación de explicar a sus alumnos las causas de la situación de crisis y violencia que vivían. Este sentimiento de responsabilidad provocó que fuera perseguido por las autoridades ya que, como otros maestros, era molesto para el Gobierno. Tenía 24 años cuando decidió poner rumbo a Europa. “No veía futuro para mí”, cuenta. Solicitó el visado en varias ocasiones, “pero las embajadas occidentales solo aceptan a personas que tienen altas sumas de dinero”.

Llegó el momento, Alain dejó atrás a su familia y con el dinero ahorrado gracias a su empleo, pudo viajar en avión hasta Marruecos, previo pasó por Angola y Senegal. Llegó a Rabat en 2004, donde vivió unos meses en la ciudad, hasta que decidió buscar una manera de pasar la frontera . “La más barata era saltando la valla”. En el camino, el monte Gurugú. Allí había más de 1.000 personas viviendo y esperando su oportunidad para cruzar. “La gente está agrupada según su nacionalidad y cuando llegas tienes que pagar una fianza”, explica con detalles. Tuvo que esperar cinco meses hasta que el presidente de la comunidad congoleña asentada en la montaña le dio la oportunidad de cruzar la valla.

Lo intentó sin suerte tres veces. En marzo de 2005 decidió llegar a territorio español nadando. “Compré aletas y una cámara de aire de la rueda de un coche”. Al llegar a zona española, un barco de la Guardia Civil le recogió a él y sus seis compañeros, que fueron llevados al hospital y posteriormente, a un Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) en Ceuta. Alain solicitó el Estatuto de Refugiado pero, después de dos años, se lo denegaron. Los refugiados que piden asilo político tienen que manifestar no tener medios para sobrevivir. En muchas ocasiones, como es su caso, tienen que aportar pruebas de la situación que vivían, lo que requiere volver a viajar a su país.

Según Interior, España recibió 4.502 solicitudes de protección internacional, y solamente 535 fueron favorables. Este congoleño, de 36 años, ha formado una familia y trabaja como cajero en Leroy Merlín. También es técnico de  inserción social en un centro de Málaga de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Esta organización ofrece, al igual que otras asociaciones y el ministerio de Interior, centros de acogida y programas especiales para los primeros meses de estancia en España. Mónica López, coordinadora del área de acogida de CEAR, explica que los refugiados pasan por tres etapas al llegar a España. “La primera se la conoce como luna de miel, debido al cambio de situación, pero desemboca en un período de ajuste de las expectativas”. La última fase es su integración completa en la sociedad, “complicada debido a la situación económica actual de España”.

Además, apunta que “suelen presentar estrés postraumático ya que su viaje no está planificado como tal”. Las historias son muy diversas, de hecho, “mucho peores que la mía”, indica Alain. “Huyen de sus países por las guerras y conflictos, por ser homosexual, por violaciones constantes o por ser de una religión diferente, no solamente por hambre como mucha gente piensa”. Recuerda la tragedia ocurrida hace meses en la playa de El Tarajal, “se me pone la piel de gallina, me da mucha pena como dejan morir a la gente en la frontera”. No entiende como un Gobierno de un país en el que se respetan los derechos humanos permita que suceda algo así y denuncia las ‘devoluciones en caliente’. Critica las concertinas y recuerda las espaldas de sus compañeros llenas de heridas, posteriormente convertidas en cicatrices.

“Da igual que sigan subiendo la valla, el problema está en los dictadores, consentidos por los países occidentales”. El drama de Siria e Irak La guerra civil que se vive en Siria desde hace tres años también ha provocado fuertes desplazamientos. Según las cifras que ofrece la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), más de 2,5 millones de sirios han tenido que buscar asilo político en otros países en 2013. Suelen llegar familias enteras -abuelos, padres e hijos- con una situación económica media-alta. Rudaina Al-Kindi entró en España en junio de 2013. La joven siria tuvo que abandonar su casa dos veces ya que los incesantes bombardeos destruían los edificios constantemente. Sus estudios de Derecho, su trabajo en un programa internacional de Naciones Unidas y todas sus cosas, dinero, ropa y objetos personales se quedaron atrás.

Tiene 33 años y no puede volver. “Dejar tu país no es una decisión voluntaria, estás obligada a ello”. Siria no es la única. En Irak, el conflicto se acrecienta. En estos ocho meses, alrededor de 1,2 millones de iraquíes han huido de sus hogares. La Organización de Naciones Unidas ha puesto en marcha una de sus mayores operaciones de ayuda humanitaria para mejorar las condiciones de vida de aquellas personas que se han quedado sin hogar o alojamiento. “Comida, agua, tiendas de campaña o atención médica son las principales necesidades del medio millón de personas que se encuentran asentadas en la región de Kurdistán”, informan desde la Agencia de la ONU para los refugiados. Muchos siguen todavía tratando de hacer frente a la tragedia que han vivido durante las últimas semanas: huir de sus hogares sin nada y en muchos casos, teniendo que superar la pérdida de sus seres queridos.

Los refugiados palestinos y ucranianos aumentan

En Gaza, los breves períodos de alto el fuego no son suficientes para reconstruir la ciudad. Las casas están demolidas y más de 238.000 palestinos han tenido que refugiarse en colegios y centros de la UNRWA desde que comenzó el nuevo conflicto, el pasado 8 de julio. A finales de 2013, había 5 millones de palestinos refugiados en campamentos distribuidos por el territorio. Mónica López apunta que en los próximos meses se recibirá un mayor número de solicitudes de protección internacional por parte de palestinos y ucranianos. En el país del este de Europa, la situación no ha dejado de empeorar desde que comenzó la ofensiva el pasado noviembre. ACNUR señala que ya hay 415.800 ucranianos que abandonaron sus hogares para buscar refugio en otras regiones del país o para solicitar asilo en Rusia u otros países cercanos. No obstante, fuentes de la asociación apuntan que las cifras pueden ser mayores. A pesar de las incesantes denuncias, voces desde asociaciones y las alertas que realiza Naciones Unidas, parece que las situaciones de violencia no van a cesar y la cifra de aquellos que dejan sus hogares, su familia y su vida seguirá aumentando y superará dentro de poco los 51 millones.

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