El B-boying no es sólo cosa de neoyorkinos

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*Publicado en Cambio16, febrero de 2014

Este baile surgió en la década de los setenta en los barrios marginales de Nueva York, y continua siendo una motivación y un hobbie para muchos jóvenes. Movimientos aeróbicos y rítimicos se combinan con música rap y funk de fondo y logran ofrecer unos increíbles espectáculos. Ligado a la cultura hip hop, para muchos se trata de un estilo de vida

El intercambiador de metro de Nuevos Ministerios es uno de los pocos lugares públicos de Madrid, donde los aficionados a este tipo de baile se juntan para entrenar, aprender nuevos
pasos o bailar en compañía de otros. El B-Boying o Break Dance, como es popularmente conocido, es un estilo de baile poco estructurado y que cuenta con la improvisación como
una de las principales características. Los movimientos se realizan en el suelo y van desde giros de cabeza hasta complicadas posturas que requieren un gran esfuerzo físico y horas
de entrenamiento.

Al Break Dance hay añadirle otros estilos de baile callejero como el popping, que se basa en contracciones de ciertos músculos del cuerpo en brazos, piernas y tronco que siguen con un orden el ritmo de la música, normalmente Dubstep. Mientras que el conjunto de rápidos movimientos de manos y brazos combinados con otros más relajados de piernas y caderas, se denomina Locking. Los breakers o B-boys suelen centrarse en uno de los estilos o practicar varios, mezclándolos en sus actuaciones o batallas. Todo un mundo por conocer.

“Desde que lo ví por primera vez siempre quise practicarlo. Me gusta principalmente porque es un estilo libre, nadie te dice lo que tienes que hacer y es lo que me atrajo”, cuenta un joven madrileño que lo lleva bailando unos cuatro años. “Empecé porque me gustaba el rap y poco a poco le fui cogiendo el gusto al baile”, desvela David, su compañero alicantino que solo le saca un año de ventaja. “Es un estilo de baile muy particular que conlleva un estilo de vida. Siempre ves tu día a día a través del baile, cuando estas en una discoteca o escuchas algo siempre estas pensando en pasos. Es una forma de vida”.

Una forma de expresión
Como muchos otros, este B-boy suele pasar en Nuevos Ministerios varias horas al día, casi todas las tardes de la semana, y para ellos supone una forma de evadirse y pasar un buen rato. “Soy estudiante, voy a competiciones y hago exhibiciones pero no lo tomo como un trabajo si no como una forma de expresión”, explica el joven ilusionado, “he tenido varios grupos -ellos los suelen llamar crew-. El primero formado por los amigos con los que empecé y otro para batallar y bailar, aunque se trata de un baile muy individual”.

Las competiciones suelen ser una de las características representativas de este estilo de baile. Tienen su origen en los inicios del Break, cuando los grupos recurrían a estos movimientos para hacerse con zonas de la calle demostrando quién era mejor en una batalla. Con el tiempo, las competiciones se convirtieron en el lugar perfecto para conocer a más gente y compartir experiencias. Otros sin embargo, piensan que se han visto desvirtuadas al ofrecerse dinero como premio o por las dificultades de encontrar un
jurado parcial. 

Juan es un joven venezolano quién no tuvo dificultades para encontrar nuevos compañeros con los que entrenar una vez llegado a Madrid. Él no ve necesario participar en competiciones, ya que bailar Break es un hobbie que conlleva un estilo de vida. “Diría que el hip hop es pasión, decir la verdad y es lo que se quiere mostrar con el baile, decir lo que uno piensa y expresarse, otros los hacen cantando, grafiteando, nosotros lo hacemos bailando”.

Muchos chicos y chicas -las B-girls, que aunque en minoría suelen dominar este estilo- entrenan en centros culturales o escuelas de baile. Sin embargo, lo natural es bailar en plena calle. “Aquí no, pero en Alicante hemos tenido todo tipos de problemas, como rompernos botellas en el suelo de la plaza, los de seguridad o los mismos vecinos, o pintarnos el suelo para no poder bailar, las típicas multas… sobre todo por el volumen de la
música”, explica David. 

Orígenes del hip hop en Madrid
Alguien que conoce muy bien el trasfondo del Break Dance es Juan Carlos Mondejar, más conocido como Pikito, quién junto a Juan, llamado Luces, comenzó a practicarlo en la década de los 80 con lo poco que llegaba a España desde el otro lado del Atlántico. Así, fundaron junto con más amigos un grupo que con el tiempo pasaría a llamarse Madrid City Breakers, que todavía sigue en activo y cuenta con miembros de la primera generación y
nuevos jóvenes que se han ido integrando.

“Descubrimos esto sin saber lo que hacíamos”, explica Juan Carlos y detalla como, al contrario de la sobreinformación que hay actualmente, ellos aprendían de observar y de enseñarse unos a otros. “Tanto en calidad o en cantidad es infinitamente mejor ahora, antes era más puro, ahora hay demasiada competición, la gente vive de ello y se ha profesionalizado un poco. Antes eramos gente que nos estábamos haciendo un hueco,
nuestra movida”, nos cuenta.

“Desde los comienzos hasta ahora se ha evolucionado muchísimo, hay una cantidad enorme de gente que toca todas las ramas del hip hop”, explica Juan Carlos, mientras determina que para él el hip hop se basa en cuatro elementos: el baile, es decir el break, los disjockeys, pintar y cantar rap. “Antes puede que fuera más auténtico, pero de todas formas es una pasada lo que hacen,los trucos y los pasos que hacen ahora son bestiales, nosotros intentábamos evolucionar movimientos, sacar cosas nuevas, por ejemplo girar con el codo nos parecía prácticamente imposible pues ahora muchos lo hacen.

Nuevos Ministerios vio nacer este estilo, los pasos y el sentimiento de esta manera de vida. Y más de treinta años después se sigue pudiendo disfrutar de estos magníficos espectáculos, resultado de horas de trabajo y esfuerzo y nadie debería perdérselos.

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